Autor: David
Tipo: lamento
Este salmo de lamento es una súplica profunda en momentos de aflicción y angustia, donde el salmista clama a Dios por misericordia y protección. Es un llamado a la gracia divina en medio del sufrimiento, confiando en su amor y fidelidad.
Texto del Salmo 86
1Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi ruego, que te elevo en mi angustia.
2Desde lo profundo del alma te imploro, porque tú eres mi refugio y mi salvación.
3Tú, mi Dios, que siempre eres misericordioso, muestra tu gracia y misericordia.
4Alza tu oído, Señor, y responde a tu siervo angustiado; tu bondad es mi esperanza.
5Porque tú, Señor, eres bueno y lleno de gracia para con los que te buscan con humildad.
6Inclina tu oído a mi súplica, y escucha mi plegaria llena de fe.
7En el día de mi angustia, te llamaré, confiadamente sé que me responderás.
8No hay otro dios como tú, que perdona y muestra tanta paciencia.
9Reconozco tu grandeza y tu poder, y confío en tu amor infinito.
10Enséñame a caminar en tu verdad, porque tú eres mi Dios y mi salvador.
11Tu misericordia me sostiene, y en tu gracia confío mi vida.
12Que mi alma te alabe con gratitud, porque tú es mi esperanza y mi paz.
13Pues tú, Señor, eres clemente y lleno de bondad, mi Dios y mi refugio.
14A ti clamo con humildad, y sé que escucharás mi oración sincera.
15Por tu gran amor, no abandones a tu siervo, que confía en tu misericordia.
16Enséñame a honrarte con todo mi corazón, y a vivir en tu presencia.
17En ti confío, Señor, porque tú eres mi justo juez y mi auxilio eterno.
Estructura y movimiento del salmo
Vocabulario hebreo del Salmo 86
¿Cuándo rezar este salmo?
- En momentos de aflicción o desesperación, buscando consuelo y apoyo en Dios.
- Al inicio del día, para pedir fortaleza y guía en las dificultades.
- Durante una crisis personal o familiar, elevando una súplica sincera.
- En momentos de arrepentimiento y humildad, reconociendo la misericordia divina.
Conexión litúrgica
Reflexión espiritual
Oración final
Salmos relacionados
Estos salmos también expresan penitencia, confianza en la misericordia de Dios y alivio en momentos de angustia, fortaleciendo la espiritualidad de quien busca consuelo y perdón.









