Autor: David
Tipo: alabanza
Este salmo es una expresión de alabanza, invitando a todos los creyentes a adorar a Dios por sus obras creadoras, su misericordia y su fidelidad. Es un canto de reconocimiento del carácter amoroso y poderoso del Señor, destinado a fortalecer la fe y la gratitud en la comunidad de fe.
Texto del Salmo 147
1¡Alaben al Señor!, porque es bueno y merece toda nuestra alabanza.
2Que cada alma glorifique su nombre, porque sus grandes obras y su bondad duradera son motivo de alegría.
3Él construyó Jerusalén y reunió a los dispersos de Israel con amor, pues sus acciones demuestran su fidelidad.
4Desde la luna hasta las estrellas, cada una las llama por su nombre, mostrando la vastedad de su poder y su cuidado.
5Nuestro Señor es grande, lleno de fuerza y sabiduría; no hay límites para su entendimiento.
6Él sostiene a los humildes y derriba a los perversos, fortaleciendo a los que confían en su justicia.
7Canten salmos a su nombre con alegría, y glorifíquenlo con instrumentos de gratitud.
8Él envía la nieve y la escarcha, cubre la tierra con su manto de pureza y orden.
9Suministra alimento a las criaturas del cielo y mantiene vivo todo ser que respira, porque su poder es infinito.
10Él no valora la fuerza física ni la valentía del guerrero, sino que se complace en los que confían en su misericordia.
11Él guarda su pacto con sus fieles y muestra su amor eterno a quienes honran su nombre.
Estructura y movimiento del salmo
Vocabulario hebreo del Salmo 147
¿Cuándo rezar este salmo?
- En momentos de adoración comunitaria, para reforzar la alabanza y gratitud a Dios.
- Al inicio del día, para comenzar con un corazón agradecido y reconociendo la grandeza del Señor.
- Durante momentos de dificultad, recordando que Dios sostiene a los humildes y controla la creación.
- Al celebrar las vigilias de la liturgia, especialmente en tiempos de esperanza y fidelidad a Dios.
Conexión litúrgica
Reflexión espiritual
Oración final
Salmos relacionados
Estos salmos también expresan alabanzas a Dios por su grandeza, fidelidad y obra en la creación, complementando el tema central del Salmo 147 en la liturgia y espiritualidad cristiana.










