Este salmo de alabanza expresa una celebración continua y universal de la gloria de Dios. Es una invitación a reconocer con alegría y humildad su poder y misericordia, exaltándolo en toda circunstancia y territorio.
1¡Alaben al Señor, todos sus fieles! ¡Que su nombre sea siempre glorificado.
2Desde ahora y para siempre, su alabanza resonará en toda la tierra.
3Desde el amanecer hasta el ocaso, su nombre será exaltado en todos los rincones.
4Los humildes y los que se humillan en presencia del Altísimo, encuentran en Él su refugio y esperanza.
Llamado universal a la alabanza
1-2
Invita a todos los fieles a proclamar la grandeza del Señor en una alabanza conjunta, trascendiendo culturas y tiempos.
La alabanza eterna y constante
3
Resalta la continuidad de la alabanza, que no cesa desde el amanecer hasta el anochecer, reflejando la gloria de Dios en cada instante.
La humildad y la confianza en Dios
4
Destaca que los humildes encuentran en Dios su fortaleza y refugio, reconociendo su majestad y misericordia.
📖 Hallelu (הללוּ) — alabad
Un llamado a la congregación a elevar su canto de alabanza y reconocimiento a Dios, en un acto de júbilo comunitario.
📖 Mishfil (מִשְׁפִּיל) — el que se humilla
Se refiere a quienes, con humildad, reconocen su dependencia de Dios, siendo receptores de su misericordia y gracia.
📖 Aqarét (עָקָרֶת) — la estéril que da vida
Simboliza a la mujer estéril que, gracias a la acción divina, llega a dar vida; representa la esperanza y la renovación que Dios concede incluso en la esterilidad.
El Salmo 113 se utiliza en las Horas Mayores, particularmente en maitines y vísperas, como una expresión de alabanza y reconocimiento del poder de Dios. También está presente en celebraciones de acciones de gracias y en momentos de jubileo, resaltando su carácter de alabanza perpetua en la liturgia cristiana.
Este salmo nos invita a mirar con sencillez y gratitud la grandeza de Dios, quien desde la humildad acoge a los que se humillan y les concede vida y esperanza. Nos recuerda que su alabanza debe resonar en nuestro corazón en cada momento, reconociendo que Él elevó a la humilde y derribó a los altivos. Que podamos tener siempre una actitud de alabanza continua, confiando en su misericordia y gracia renovadora.
Señor, Tú que elevas a los humildes y llenas de vida a los que parecen estériles, te alabo y te celebro. Que mi corazón siempre resuene con tu gloria, y que tu nombre sea exaltado en mi vida cada día. Tú que llenas con tu gracia a los pobres y quebrantados, concede que en mi humildad encuentre refugio y esperanza. Perdónanos por las veces que nos olvidamos de alabarte y ayúdanos a vivir en tu presencia, ofreciendo nuestro canto siempre a ti. Amén.
Estos salmos también expresan la alabanza, reconocimiento de la grandeza de Dios y su misericordia, complementando la temática de adoración y gratitud presente en el Salmo 113.